El sitio nos encanta, está decorado con mucho esmero, nada recargado, selecto y en medio de un valle genial. Con zonas muy interesantes para hacer el aperitivo, el banquete y la barra libre, la zona de la piscina es genial, además de habitaciones preciosas para 40 personas. Un sitio perfecto.
Hemos estado hablando un par de veces con Magdalena, la dueña del hotel. Es una mujer que sabe lo que quiere. Tras haber estado viviendo fuera un tiempo ha vuelto a La Romana ha desarrollar el proyecto de su vida. Es muy flexible en cuanto a intervenir espacios con decoración, iluminación y demás. Muy amable y cercana.
Se nos ocurrió la brillante idea de que Teo hiciera el catering en el local, aunque quizá nos vinimos muy arriba porque realmente ninguno de los dos estaba por la labor. Es una lástima porque el compromiso con Teo es firme, y como es normal en el Hotel tampoco lo ven con buenos ojos.

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