lunes, 6 de septiembre de 2010

una esquina cualquiera

26 de julio de 2010. 20:00 horas.



Petición de mano a Merche from guillermo on Vimeo.





Explicación de la acción unos posts más abajo.

con La Iglesia hemos "topao"



8:30 de la mañana en plenas vacaciones. El careto nos delata. Visita al simpático párroco de la ermita. Con el discurso preparado y ensayado sobre nuestra fe íntima, austera y lejos del oropel de los grandes templos. Nos encontramos con un encantador y cercano cura que nos dice un NO rotundo e inamovible a celebrar nuestra boda en la ermita de la Santa Cruz, en Aspe.
Agotaremos todas las vías y peregrinaremos hasta el Vaticano si hace falta con tal de hacer entrar en razón a tal embajador del amor eterno del Señor. En fin.

martes, 17 de agosto de 2010

el maravilloso mundo de las wedding planners


Nuestra afición por las bodas nos ha llevado durante mucho tiempo a coleccionar revistas sobre el tema, acudir a ferias e ir a destrozar la cabeza a gente de lugares de celebración.
Así que la pedida no ha hecho más que activar en firme la organización de la fiesta. Aprovechando que ya tenemos fecha aproximada, nos apetecía quedar con unas wedding planners para que nos contarán a qué se dedicaban, de qué iba su mundo y qué podrían hacer por nosotros.
Tras una charleta en las oficinas de Alicante de las chicas de Sí quiero! les contamos nuestra intención de bodorrio, la pedida, nuestra historia.. en fin, les destrozamos la cabeza. Unas chicas muy majas, que llegado el momento podrían echarnos un cable (dos, o tres, o mil) para poder hacer realidad el festival que tenemos en la cabeza. Si montas una boda a distancia, traes a gente de fuera y tienes cierto gusto (o al menos eso crees) te pueden venir muy bien.
Ya veremos qué farem, pero la primera toma de contacto fue muy positiva y creemos que nos pillaron el rollo que llevamos.
Seguiremos informando de Sonia y Elisa y su mundo Sí, quiero! 

lunes, 16 de agosto de 2010

el cura y las alianzas

En una de esas conversaciones que teníamos sobre la pedida, boda, etc pensamos en si nosotros tendríamos alianzas y si realmente iban con nosotros. Lo que sí teníamos claro es que tenía que ser algo que perdurara, que siempre estuviera con nosotros y que fuera único.
Tuvimos tiempo para pensarlo, pero no nos costó decidirnos. Ponernos en el tobillo el símbolo de nuestra relación era la mejor manera de señalar nuestra unión, nuestro viaje.
Una vez decidido sólo quedaba que llegara el momento de imprimirlo en nuestros tobillos.
Aprovechando nuestro viaje de celebración a BCN visitamos al que se encargaría de hacer esta rayada realidad.
El proceso fue corto pero muy, muy intenso:
A pesar de creerme el discurso más que recurrido del tatuador de que lo que sentiríamos era similar a la depilación con silkepil, resistí como una campeona el dolor intermitente e intenso:

Mientras Guillermito lo pasó fenomenal como se puede ver en la expresión de su cara. Ay, ay, ay...Los hombres no están preparados para sufrir:

Durante el proceso, el tatuador jugó a entender el significado de tatuar un avioncito en nuestro tobillo. Con discreción preguntó: ¿que sois... piloto y azafata? Con unas risas le hicimos partícipe de nuestra historia y encantado se autobautizó como el Cura de nuestra relación:


Muy metido en su papel de Sacerdote, Johnny estaba encantado de la vida, es un romántico y nos contaba ilusionado que, si bien tras 16 años de profesión sí que había sellado relaciones con un tatuaje (sobre todo homosexuales y lesbianas). Marcar el símbolo universal del aeropuerto/viaje no lo había hecho nunca:

celebrándolo en la ciudad origen

Para celebrar que Merche me dijo que sí (supongo que sería fruto del shock) nos fuimos a la ciudad en la que empezó el viaje.
En noviembre de 2004 un grupo de estudiantes de diferentes cursos fueron al festival publicitario Drac Novell. Allí entre la farra, las conferencias, el curro y los premios, hubo tiempo para intercambiar miradas y palabras (sólo eso) en el albergue juvenil de las ramblas.
Ella asegura que fue mi arrebatador pijama de jirafas borrachas, yo aseguro que fue su aparente candidez (totalmente aparente, claro está) y el destino decidió que fue justamente que estábamos de viaje.



El tema es que 6 años después nos pegamos una vuelta por allí a recordar viejos tiempos y volver a disfrutar de una ciudad increíble.
La estancia tuvo una mezcla de hotel de infarto , experiencias gastronómicas espectaculares , lugares secretos y privados y deliciosas visitas a buenos amigos. Además de a Joana, Jairo, Jordi, Victoret, Ramón y Vilagut. Tuvimos un momento para visitar a nuestros cerdos predilectos, Carlitos y Patricia, que además de recibirnos con los brazos abiertos nos dedicaron un post y me permitieron satisfacer los extraños deseos de un amigo muy chalón: Si hincaba rodilla, tenía que ser de esta manera:


   

la publicidad exterior funciona

La idea de pedirle a Merche que se casara conmigo con un mupi surgió en una conversación con Ramón Villar en la agencia TFM Sevilla (por aquel entonces FCB Tapsa Sevilla) en 2005.
Merche y yo llevábamos poco tiempo juntos, pero algo me decía que nos casaríamos y que para dos publicitarios no habría mejor manera de pedírselo que con un mupi. Tampoco muy original, lo sé.
He tenido cinco años para madurar la idea, perfeccionarla y pedir consejo a profesionales de los medios para llegar a la conclusión de que lo mejor que podía hacer era intervenir un mupi, (la vía legal la descarté por ser demasiado lío para simplemente 20 minutos de exposición).

La creatividad del mupi estaba también más o menos clara.
Desde el principio Merche me ha contagiado su visión de la relación: "Nuestra vida juntos es un viaje". Conocernos en Barcelona, vivir momentos especiales en Sevilla, Valencia, Nueva York, Alicante, empezar a vivir juntos en Madrid... somos los momentos que hemos vivido en esos lugares. Así que la bajada del concepto al mupi estaba clara: teaser en el papel de estraza "un buen viaje está lleno de sorpresas" con el que pudiera descolocar a Merche pero que también le permitiera olerse algo...

Había lidado a Sarita (amiga de Merche) para que la distrajera de 18:00 a 20:00. El tiempo que aprovechamos para en la sala de juntas de nuestro edificio (Fátima, Silvia, Edu, Jorge y Elisa) pudiéramos montar la acción.

A las 19:15 con todo listo (bueno, igual más globos habrían venido mejor, o quizá dos globos grandes...) en fin, que con lo que teníamos, nos fuimos corriendo a la esquina a intervenir el mupi. La gente flipando en la calle, preguntando, intentando tocar, yo sufriendo como un loco cada vez que oía una sirena de la policía...



Y a las 19:45 montaje ok y a esperar a Merche...



A las 20:00 llegó con Sarita tras echarse unas risas en el cine.

- Anda mira: "un buen viaje está lleno de sorpresas"... como nuestra vida...
- ¿Qué es esto Guillermo?

Saqué las tijeras, corté los cabos que unían el papel y los pesos y... no había suficientes globos para que  el papel saliera volando. Un pequeño impulso bastó para que se fuera meciendo levemente por la calle Goya y dejara a la vista el cartel (por obra y gracia de Yeray).


No es Venecia ni es París, pero esta esquina va a ser parte del viaje de nuestra vida. ¿Continuamos el vuelo? Muchas veces amenacé a Merche con la declaración clásica en la torre Eiffel o en las góndolas de Venecia... a veces no hace falta recorrer muchos kilómetros para irse de viaje.


Normalmente la vergüenza no sé lo que es... pero nunca me he puesto más nervioso. Declararte a la mujer de tu vida delante de ciudadanos anónimos que miran, fotografían, ríen, aplauden... es una experiencia curiosa. 


Tras leer a Merche un par de veces el texto del cartel y entre la excitación del momento me lancé con la fórmula tradicional "Merche, ¿que si quieres casarte conmigo?" Pues claro!, me respondió.


Después de los besos, abrazos, saludos y demás... tocó desmontar el circo e irnos a celebrarlo. Merche no se quitó las manos de la boca hasta que llegó a casa. 


El agradecimiento a los que intervinieron de manera directa e indirecta y los que aguantaron mis nervios es enorme. Gracias por también formar parte del viaje.