La idea de pedirle a Merche que se casara conmigo con un mupi surgió en una conversación con Ramón Villar en la agencia TFM Sevilla (por aquel entonces FCB Tapsa Sevilla) en 2005.
Merche y yo llevábamos poco tiempo juntos, pero algo me decía que nos casaríamos y que para dos publicitarios no habría mejor manera de pedírselo que con un mupi. Tampoco muy original, lo sé.
He tenido cinco años para madurar la idea, perfeccionarla y pedir consejo a profesionales de los medios para llegar a la conclusión de que lo mejor que podía hacer era intervenir un mupi, (la vía legal la descarté por ser demasiado lío para simplemente 20 minutos de exposición).
La creatividad del mupi estaba también más o menos clara.
Desde el principio Merche me ha contagiado su visión de la relación:
"Nuestra vida juntos es un viaje". Conocernos en Barcelona, vivir momentos especiales en Sevilla, Valencia, Nueva York, Alicante, empezar a vivir juntos en Madrid... somos los momentos que hemos vivido en esos lugares. Así que la bajada del concepto al mupi estaba clara:
teaser en el papel de estraza "un buen viaje está lleno de sorpresas" con el que pudiera descolocar a Merche pero que también le permitiera olerse algo...
Había lidado a Sarita (amiga de Merche) para que la distrajera de 18:00 a 20:00. El tiempo que aprovechamos para en la sala de juntas de nuestro edificio (Fátima, Silvia, Edu, Jorge y Elisa) pudiéramos montar la acción.
A las 19:15 con todo listo (bueno, igual más globos habrían venido mejor, o quizá dos globos grandes...) en fin, que con lo que teníamos, nos fuimos corriendo a la esquina a intervenir el mupi. La gente flipando en la calle, preguntando,
intentando tocar, yo sufriendo como un loco cada vez que oía una sirena de la policía...
Y a las 19:45 montaje ok y a esperar a Merche...
A las 20:00 llegó con Sarita tras echarse unas risas en el
cine.
- Anda mira: "
un buen viaje está lleno de sorpresas"... como nuestra vida...
- ¿Qué es esto Guillermo?
Saqué las tijeras, corté los cabos que unían el papel y los pesos y... no había suficientes globos para que el papel saliera volando. Un pequeño impulso bastó para que se fuera meciendo levemente por la calle Goya y dejara a la vista el cartel (por obra y gracia de Yeray).
No es Venecia ni es París, pero esta esquina va a ser parte del viaje de nuestra vida. ¿Continuamos el vuelo? Muchas veces amenacé a Merche con la declaración clásica en la torre Eiffel o en las góndolas de Venecia... a veces no hace falta recorrer muchos kilómetros para irse de viaje.
Normalmente la vergüenza no sé lo que es... pero nunca me he puesto más nervioso. Declararte a la mujer de tu vida delante de ciudadanos anónimos que miran, fotografían, ríen, aplauden... es una experiencia curiosa.
Tras leer a Merche un par de veces el texto del cartel y entre la excitación del momento me lancé con la fórmula tradicional "Merche, ¿que si quieres casarte conmigo?" Pues claro!, me respondió.
Después de los besos, abrazos, saludos y demás... tocó desmontar el circo e irnos a celebrarlo. Merche no se quitó las manos de la boca hasta que llegó a casa.
El agradecimiento a los que intervinieron de manera directa e indirecta y los que aguantaron mis nervios es enorme. Gracias por también formar parte del viaje.