Sonia y Elisa son fantásticas, las wedding planners que conocimos hace 7 meses han estado pendientes de cómo han ido evolucionando los preparativos y demás. Pero algo no funciona.
La última vez que estuvimos en Alicante vimos nos acercamos a ver más sitios con ellas, visitamos la yeguada la gloria
Una finca impresionante con caballos, grandes espacios, habitaciones de lujo y varias zonas donde hacer una boda por todo lo alto. Ni el sitio va con nosotros, aunque yo sea muy fan de los caballos y Merche cada vez que puede cabalga sin rumbo fijo por los extensos valles del Vinalopó, ni hay afinidad con la mujer que gestiona la finca, Gloria, una mujerona con tanto estilo como tontería.
También vimos la ermita de la Santa Cruz en Alicante, una localización espectacular..
...pero con un acceso difícil e incómodo y muy poco Merche y Guillermo.
En fin, el tema es que teniendo en cuenta nuestras necesidades, y lo que podemos y nos apetece aportar a la organización de la boda, además de nuestro entorno de publicitarios, diseñadores, directores de arte... Al final, nos cuesta encontrarles una función real a las wedding planners.
Seguro que les va genial, son majísimas, tienen una ilusión tremenda por su trabajo y seguro que le son muy útiles a muchísimas parejas.
lunes, 7 de febrero de 2011
domingo, 6 de febrero de 2011
nuestro amor cabe en la religión cristiana
En el tema de la iglesia, después de nuestro fantástico momento con el párroco más majo de la historia (aquel que ni entró en debates para poder casarnos en la ermita) antes que quemarnos con la jerarquía eclesiástica, preferimos pasar al plan B: Buscar un templo cercano que se ajuste a lo que buscamos.
En el pueblo de al lado de Merche (Hondón de las Nieves) hay una ermita preciosa, muy humilde, sencilla y muy ligada a la tradicional romería bianual que se celebra en Aspe. Allí está la Virgen de las Nieves por la que se tiene mucha devoción en la zona y que si finalmente nos casamos allí (eso parece) estaría presente en la ceremonia.
Que un sacerdote te agradezca que le hagas partícipe de tu historia de amor es muy bonito. En serio, para nosotros lo es.
En el pueblo de al lado de Merche (Hondón de las Nieves) hay una ermita preciosa, muy humilde, sencilla y muy ligada a la tradicional romería bianual que se celebra en Aspe. Allí está la Virgen de las Nieves por la que se tiene mucha devoción en la zona y que si finalmente nos casamos allí (eso parece) estaría presente en la ceremonia.
Con el tema del cura lo teníamos claro. Debíamos tener un feeling especial con el sacerdote.
Para ello, conocerlo y charlar con él sobre nuestra manera de entender la fe, Dios, Jesucristo y nuestros valores como cristianos era vital.
Si nos casamos por la Iglesia es porque la persona que lo va a hacer comparte nuestra manera de entender la religión. Sí, no creo que a estas alturas te sorprenda de nosotros, ¿no?
Tenemos una forma particular de vivir la fe cristiana, podría filosofarte aquí sobre nuestras creencias, pero tampoco es cuestión. Lo más importante es que compartir nuestras inquietudes con un sacerdote y escuchar su opinión y punto de vista sobre lo que le comentamos era necesario para casarnos por la Iglesia.
Nos gustan los sacerdotes cercanos, espontáneas, los curas que cumplen casi una labor social en una comunidad pequeña, que escuchan, comprenden, ayudan y orientan desde el respeto y no solo dan consejos basados en el amor y el respeto al prójimo, sino que sobre todo lo fomentan. Esos curas de parroquia, de pie de calle, lejanos de los grandes templos, la pompa, la curia y los altos cargos eclesiásticos, que tan poco tienen que ver con nosotros.
El tema es que en las bodas de oro de los iaios de Merche, un joven vicario ofició la misa.
Un chaval, con energía, positivo y animado, conducía el rito de una manera muy espontánea. Mientras hablábamos sobre lo bien que estaba llevando la misa, Javier, que así se llama, hizo algo que siempre hemos pensado vital en una celebración religiosa. Si estamos de celebración, ¿por qué no aplaudir?
Así que cuando reflexionaba sobre 50 años de unión, se contagió de la emoción y pidió un aplauso para celebrar medio siglo de amor. Ya lo habíamos encontrado.
La siguiente vez que bajamos a Aspe, desayunamos con él. Estuvimos charlando sobre mil cosas, nuestra historia, nuestras inquietudes, su trayectoria... y tras destrozarnos mutuamente la cabeza, acabamos contagiándole nuestra enfermedad por LA GRAN FIESTA DEL AMOR. Quedó encantado.
Que un sacerdote te agradezca que le hagas partícipe de tu historia de amor es muy bonito. En serio, para nosotros lo es.
Entre tatuajes y festines, Barcelona one more time.
Así nos ha recibido la maravillosa Barcelona.
El lema que me acompaña para recordar lo agradecidos que debemos estar por pasar por la vida de esta manera nos lo hemos cruzado en pleno Passeig de Gràcia. No ha habido mejor señal para fin de semana espectacular que nos hemos regalado en pleno octubre con la excusa de repasarnos el tatuaje.
Ya nos advirtió Johnny (cura-tatuador) que verano no era la mejor época para ponerse un tatuaje y menos en los piés, pero bueno, así tendríamos que volver unos meses después a retocarlo y pegarnos otro finde estupendo en Barna.
Esta vez nos ha atendido la pareja de Johnny. Había oído hablar de nuestra historia y del tatoo y le había encantado. La verdad es que ha sido muy maja, aunque su simpatía no ha evitado que sufriéramos bastante. Merche mucho menos que yo, no se si por aquello de que las mujeres son más sufridoras, pero vamos, yo soy muy cobarde.
Hemos llegado allí con el subidón del fin de semana y a mi inocente pregunta de: ¿dolerá menos, no?, ya se ha encargado ella de bajarnos el ánimo con un: "no, no, siempre duele más!" A partir de ahí, mientras le repasaba a Mer, nuestra nueva amiga iba teorizando sobre el dolor, la reacción de nuestro cuerpo a una zona con herida y demás comentarios que a Merche le sonaban a gloria y a mi me provocaban unas ganas locas por ser intervenido, imagina.
Al final, es verdad que ha dolido bastante más, pero vamos, que ha sido poco tiempo y al final ha quedado genial. Necesitaba un repasito.
Para compensar el mal rato, nos hemos pegado una de esas noches "mano a mano" con las que tanto disfrutamos.
Primero festín gastronómico, esta vez al Moo, restaurante del hotel Omm que nos recomendó mi amigo Ramonet. Nos ha encantado, no ha estado a la altura de la experiencia Comerç 24, eso sí. Pero este helado de puro nos ha dejado con la boca abierta. Lo marrón que sostengo es chocolate, y dentro lleva helado real de puro, lo hacen con el humo de Habanos, y la ceniza es una especie de crujiente dulce. Sabe, y mucho a puro. Muy original.
Las copas en Barna siempre están claras, Mutis es nuestro sitio favorito, el ambiente tan espontáneo y natural que se monta nos encanta. Música en directo, gente curiosa y el buen rollo típico de Mutis. Estamos entre amigos, no?
El último día en Barna, aprovechando el tiempazo mediterráneo que hacía, nos hemos alquilado una motillo y nos hemos subido a Montjuic a despedirnos del mar hasta la próxima.
Lo sabemos, nuestra pinta de turistas absurdos es total, pero nos encanta.
El lema que me acompaña para recordar lo agradecidos que debemos estar por pasar por la vida de esta manera nos lo hemos cruzado en pleno Passeig de Gràcia. No ha habido mejor señal para fin de semana espectacular que nos hemos regalado en pleno octubre con la excusa de repasarnos el tatuaje.
Ya nos advirtió Johnny (cura-tatuador) que verano no era la mejor época para ponerse un tatuaje y menos en los piés, pero bueno, así tendríamos que volver unos meses después a retocarlo y pegarnos otro finde estupendo en Barna.
Esta vez nos ha atendido la pareja de Johnny. Había oído hablar de nuestra historia y del tatoo y le había encantado. La verdad es que ha sido muy maja, aunque su simpatía no ha evitado que sufriéramos bastante. Merche mucho menos que yo, no se si por aquello de que las mujeres son más sufridoras, pero vamos, yo soy muy cobarde.
Hemos llegado allí con el subidón del fin de semana y a mi inocente pregunta de: ¿dolerá menos, no?, ya se ha encargado ella de bajarnos el ánimo con un: "no, no, siempre duele más!" A partir de ahí, mientras le repasaba a Mer, nuestra nueva amiga iba teorizando sobre el dolor, la reacción de nuestro cuerpo a una zona con herida y demás comentarios que a Merche le sonaban a gloria y a mi me provocaban unas ganas locas por ser intervenido, imagina.
Al final, es verdad que ha dolido bastante más, pero vamos, que ha sido poco tiempo y al final ha quedado genial. Necesitaba un repasito.
Para compensar el mal rato, nos hemos pegado una de esas noches "mano a mano" con las que tanto disfrutamos.
Primero festín gastronómico, esta vez al Moo, restaurante del hotel Omm que nos recomendó mi amigo Ramonet. Nos ha encantado, no ha estado a la altura de la experiencia Comerç 24, eso sí. Pero este helado de puro nos ha dejado con la boca abierta. Lo marrón que sostengo es chocolate, y dentro lleva helado real de puro, lo hacen con el humo de Habanos, y la ceniza es una especie de crujiente dulce. Sabe, y mucho a puro. Muy original.
Las copas en Barna siempre están claras, Mutis es nuestro sitio favorito, el ambiente tan espontáneo y natural que se monta nos encanta. Música en directo, gente curiosa y el buen rollo típico de Mutis. Estamos entre amigos, no?
El último día en Barna, aprovechando el tiempazo mediterráneo que hacía, nos hemos alquilado una motillo y nos hemos subido a Montjuic a despedirnos del mar hasta la próxima.
Lo sabemos, nuestra pinta de turistas absurdos es total, pero nos encanta.
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