Así nos ha recibido la maravillosa Barcelona.
El lema que me acompaña para recordar lo agradecidos que debemos estar por pasar por la vida de esta manera nos lo hemos cruzado en pleno Passeig de Gràcia. No ha habido mejor señal para fin de semana espectacular que nos hemos regalado en pleno octubre con la excusa de repasarnos el tatuaje.
Ya nos advirtió Johnny (cura-tatuador) que verano no era la mejor época para ponerse un tatuaje y menos en los piés, pero bueno, así tendríamos que volver unos meses después a retocarlo y pegarnos otro finde estupendo en Barna.
Esta vez nos ha atendido la pareja de Johnny. Había oído hablar de nuestra historia y del tatoo y le había encantado. La verdad es que ha sido muy maja, aunque su simpatía no ha evitado que sufriéramos bastante. Merche mucho menos que yo, no se si por aquello de que las mujeres son más sufridoras, pero vamos, yo soy muy cobarde.
Hemos llegado allí con el subidón del fin de semana y a mi inocente pregunta de: ¿dolerá menos, no?, ya se ha encargado ella de bajarnos el ánimo con un: "no, no, siempre duele más!" A partir de ahí, mientras le repasaba a Mer, nuestra nueva amiga iba teorizando sobre el dolor, la reacción de nuestro cuerpo a una zona con herida y demás comentarios que a Merche le sonaban a gloria y a mi me provocaban unas ganas locas por ser intervenido, imagina.
Al final, es verdad que ha dolido bastante más, pero vamos, que ha sido poco tiempo y al final ha quedado genial. Necesitaba un repasito.
Para compensar el mal rato, nos hemos pegado una de esas noches "mano a mano" con las que tanto disfrutamos.
Primero festín gastronómico, esta vez al Moo, restaurante del hotel Omm que nos recomendó mi amigo Ramonet. Nos ha encantado, no ha estado a la altura de la experiencia Comerç 24, eso sí. Pero este helado de puro nos ha dejado con la boca abierta. Lo marrón que sostengo es chocolate, y dentro lleva helado real de puro, lo hacen con el humo de Habanos, y la ceniza es una especie de crujiente dulce. Sabe, y mucho a puro. Muy original.
Las copas en Barna siempre están claras, Mutis es nuestro sitio favorito, el ambiente tan espontáneo y natural que se monta nos encanta. Música en directo, gente curiosa y el buen rollo típico de Mutis. Estamos entre amigos, no?
El último día en Barna, aprovechando el tiempazo mediterráneo que hacía, nos hemos alquilado una motillo y nos hemos subido a Montjuic a despedirnos del mar hasta la próxima.
Lo sabemos, nuestra pinta de turistas absurdos es total, pero nos encanta.
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