Val es una de las mejores amigas de mi hermana, ella y su pareja Rei, vinieron a vivir a Madrid hace un tiempo. Como era de esperar se han acabado convirtiendo en familia madrileña de pleno derecho.
Son fantásticos. Val montó una empresa de identidad gráfica para bodas que es una maravilla (connubivm se llama). El tema es que desde que Mer y yo empezamos con esto de la organización de la boda, pues claro, hemos compartido enfermedad de los temas nupciales.
Hemos peloteado un montón de cosas con ellos, desde las wedding planners, el tema del lugar, alguno de los proyectos en los que Val andaba metida, hemos ido a eventos nupciales juntos...
El tema es que a principios de noviembre Val y Rei nos comentaron que participaban con Connubivm en una feria/showroom de marcas de servicios relacionados con el tema nupcial. Cada empresa colaboradora podría hacer un taller práctico, así que nos preguntaron si nos importaría ser utilizados como pareja conejillo de indias para el show. Nosotros, claro, encantados de la vida.
Allá que nos fuimos dispuestos a hacer el papel de nuestra vida porque según nos dijo Val: "yo os diré cosas como si os hubiera hecho la identidad gráfica de la boda y vosotros encantados con todo" Nosotros eso, encantados con todo.
Montar el paripé delante de 40 personas lo veíamos como una anécdota más para el proceso de organización de festival. Pero lo que nos dejó helados fue ir descubriendo que el discurso de Val se iba volviendo más elaborado sobre nuestra relación, el concepto, la boda, el desarrollo creativo...
De pronto entendimos la encerrona: Lo que estábamos viviendo era la presentación de la identidad gráfica de nuestra boda. Invitaciones, minutas, todo muy bien hilado, coherente, creativo... nos quedamos alucinados viendo ideas muy bien pensadas. Val nos había tendido una trampa deliciosa, como solo ella sabe.
La verdad es que fue un momento muy, muy especial, delante de esos 40 desconocidos, los tres estábamos viviendo un momento paralelo muy emocionante y lo disfrutamos muchísimo. Tantas conversaciones, tantas sensaciones fluyendo entre lo que Val decía, Merche y yo. Muy especial.
Al terminar nos fundimos en un abrazo entre risas, carcajadas y lágrimas. Han sido muchos momentos compartidos en estos años y la verdad es que no podemos parar de agradecerles a Val y Rei este primer regalo de bodas. Más allá de que la identidad gráfica es un tiro, habérnosla entregado de esta forma los convierte en únicos. Os queremos muchísimo!
(Detrás de la cámara está Rei)
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